A partir del 15 de febrero de 2026, Estados Unidos aplicará un nuevo marco federal para la renovación de licencias de conducir de personas de 70 años o más. El sistema pone el foco en evaluaciones individuales —como controles de visión, reflejos y, en ciertos casos, pruebas cognitivas y de manejo— con el objetivo de reforzar la seguridad vial sin eliminar automáticamente el derecho a conducir por motivos de edad.
El principio central de la reforma es claro: la edad, por sí sola, no determina la capacidad para manejar. En su lugar, se evaluará el estado real de cada conductor.
Por qué el Gobierno decidió modificar las reglas
La actualización normativa responde a un cambio demográfico significativo. El número de conductores mayores continúa creciendo en Estados Unidos: actualmente hay alrededor de 48 millones de personas mayores de 65 años con licencia vigente, y se estima que esa cifra superará los 55 millones antes de 2030.
Frente a este escenario, el Departamento de Transporte (DOT) considera necesario reforzar los mecanismos de prevención. Con el paso del tiempo pueden aparecer cambios progresivos —como reflejos más lentos, menor visión nocturna o dificultades leves de memoria— que no siempre son evidentes para quien conduce, pero que sí influyen en el riesgo vial.
La nueva política apunta a identificar estas señales con anticipación y aplicar medidas graduales, en lugar de imponer restricciones automáticas basadas solo en la edad.
A quiénes alcanza el nuevo marco federal
Las disposiciones se aplican a todos los conductores que tengan 70 años o más al momento de renovar su licencia, independientemente del estado en el que residan. No existe una revocación automática al cumplir una edad determinada; los requisitos varían según el grupo etario y el tipo de evaluación necesaria.
De este modo, una persona de 72 años tendrá un proceso distinto al de alguien de 85 u 88, aunque todos estén dentro del mismo esquema federal de seguridad para conductores mayores. Los estados mantienen cierto margen para definir aspectos como la duración de la licencia, la necesidad de acudir en persona o la posibilidad de realizar parte del trámite en línea.
Requisitos diferenciados según la edad
El sistema introduce controles progresivos a medida que aumenta la edad del conductor, con renovaciones más frecuentes y evaluaciones más completas en los tramos superiores.
Conductores de 70 a 79 años
La renovación suele realizarse cada cuatro años. Se exige un examen de visión obligatorio y, en muchos casos, pruebas básicas de reflejos o tiempo de reacción. Dependiendo del estado, el trámite puede requerir presencia física o supervisión directa.
Conductores de 80 a 86 años
Los periodos de validez se acortan, generalmente a entre dos y cuatro años. Además del control visual, puede solicitarse una evaluación cognitiva si existen antecedentes médicos, accidentes recientes o advertencias de familiares o profesionales de la salud.
Conductores de 87 años o más
En este grupo, la renovación pasa a ser anual. La prueba práctica de manejo se vuelve habitual, junto con exámenes visuales en cada trámite y, en muchos estados, la presentación de un informe médico.
Este enfoque escalonado busca ajustar las condiciones de conducción antes de que surjan situaciones de riesgo.
Qué se evalúa durante la renovación
Aunque los detalles varían según el estado, el proceso de renovación para mayores de 70 años comparte criterios comunes en todo el país:
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Visión: se evalúa la agudeza visual, la percepción de profundidad y, en algunos casos, la sensibilidad al contraste, especialmente relevante para la conducción nocturna.
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Reflejos y reacción: se mide la capacidad de responder con rapidez ante estímulos inesperados.
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Funciones cognitivas: cuando existen señales de alerta, se aplican pruebas para valorar memoria, atención y toma de decisiones.
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Examen práctico: en edades avanzadas, se exige una prueba de manejo para comprobar el desempeño real al volante.
Diferencias entre estados: lo que puede cambiar
Aunque el marco es federal, cada estado adapta las normas a su propio sistema de licencias. Esto significa que dos conductores de la misma edad pueden enfrentar procesos distintos según su lugar de residencia.
Algunos ejemplos:
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California: renovación presencial y examen de visión obligatorios desde los 70 años.
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Florida: prueba de visión exigida a partir de los 80 años, con opciones de trámites en línea bajo ciertas condiciones.
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Texas: controles reforzados desde los 85 años y evaluaciones adicionales si hay antecedentes.
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Illinois: examen práctico obligatorio desde los 75 años y reducción progresiva del periodo de validez.
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Virginia: renovación en persona y control visual desde los 75 años.
Por ello, se recomienda consultar siempre la información oficial del DMV correspondiente antes de iniciar el trámite.
Qué ocurre si no se supera una prueba
No aprobar una evaluación no implica automáticamente la pérdida de la licencia. En muchos casos, las autoridades optan por medidas intermedias que permiten seguir conduciendo con ciertas limitaciones.
Entre las alternativas más frecuentes se incluyen:
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Licencias restringidas, por ejemplo, solo para conducción diurna o dentro de un radio específico.
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Repetición de la prueba tras un tratamiento médico o un periodo de adaptación.
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Cursos obligatorios de actualización o conducción defensiva.
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Suspensión o revocación únicamente en casos de deterioro grave y permanente certificado médicamente.
El rol de familiares y profesionales de la salud
La normativa reconoce la importancia de la colaboración de médicos, cuidadores y familiares. En muchos estados, estos pueden informar al DMV si consideran que un conductor mayor ya no conduce de forma segura.
Tras una notificación, la autoridad puede ordenar una reevaluación completa. Estas alertas deben basarse en preocupaciones reales de seguridad y no en conflictos personales.
Cómo prepararse para renovar la licencia después de los 70
La preparación anticipada puede evitar complicaciones. Especialistas recomiendan llegar al proceso con los controles médicos y visuales actualizados.
Algunas sugerencias prácticas:
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Realizar un examen oftalmológico completo meses antes de la renovación.
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Llevar informes médicos recientes si se padece alguna condición relevante.
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Revisar la medicación habitual y sus posibles efectos secundarios.
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Considerar cursos de conducción para adultos mayores, que en algunos estados facilitan el trámite.
Un ejemplo común es el de conductores con cataratas leves: si se tratan antes de la renovación, suelen aprobar el examen visual sin restricciones.
Impacto esperado en la seguridad vial
Las autoridades esperan que este sistema reduzca accidentes graves asociados a limitaciones no detectadas a tiempo. Más allá de los números, el DOT busca un cambio cultural: entender que evaluar periódicamente la capacidad para conducir en la vejez es una medida de cuidado, no un castigo.
El objetivo a largo plazo es permitir que las personas mayores mantengan su independencia, de manera compatible con su salud real y con la seguridad de todos los usuarios de la vía pública.